La Necesidad de Reinventarse

Emprender es un desafío que asumen quienes tienen grandes aspiraciones y consiguen la valentía necesaria para dar el salto. Siempre me ha parecido que un emprendimiento es como un hijo que debes cuidar y vigilar para que vaya por el camino correcto hasta que aprenda a manejarse por sí mismo.

El inicio de una empresa puede suceder de manera fortuita, sin embargo, eso no significa que cada decisión o transformación del negocio deba suceder del mismo modo. Planificar es fundamental para controlar la ejecución y obtener los resultados necesarios para la continuidad de la organización.

La planificación es, en esencia, el proceso de analizar y programar las actividades que se ejecutarán considerando los riesgos y oportunidades; y eso significa que se debe tener conocimiento de aquello que se piensa ejecutar, pues de lo contrario es improbable considerar todos los elementos que intervendrán durante la puesta en marcha de un proyecto. 

Muchos proyectos no alcanzan ni siquiera dos años de vida, que es el tiempo mínimo recomendado para esperar resultados positivos de la inversión, y la razón es, a menudo, la incursión en negocios desconocidos. Esto no significa que no puedas iniciar un negocio de algo que no conoces, sino que debes capacitarte primero, estudiar la industria y entenderla a través de la experiencia antes de lanzar tu emprendimiento.

Así que la planificación necesariamente debe acompañarse de capacitación, conocimiento y experiencia para reducir las probabilidades de fracaso. Por supuesto que esto no garantiza el éxito, pero sí puede otorgar una ventaja que se traduzca en ganancias y, posteriormente, crecimiento.

Según una investigación de Cambridge Associates, quienes registraron el desempeño de 27259 startups entre 1990 y 2010, la cantidad de emprendimientos que fracasan se ubica alrededor del 60%, esto en contraposición de la muy extendida creencia de que “el 90% de las startups fracasan”.

El hecho que llevó a muchas startups al gran éxito que hoy son, se basa en el entendimiento que tenían sobre el problema que estaban resolviendo. Y quiero llamar la atención sobre esto, pues una premisa fundamental para que un negocio sea exitoso es que debe resolver un problema real. Eso de “crear la necesidad para vender” está mandado a recoger, pues solo ha demostrado que con el tiempo las personas terminan de darse cuenta que en realidad no necesitan aquello por lo que están pagando, cancelan los servicios innecesarios y la empresa desaparece en un santiamén.

El inicio fortuito de una empresa debería ser siempre la excepción a la regla. Los buenos negocios que se mantienen en el tiempo son aquellos que cuentan con una planificación estratégica.

Iniciar un negocio puede ser tan fácil como tener un hijo, pero cuidarlo diariamente implica un esfuerzo considerable cuando entendemos que la autonomía se alcanza varios años después de su comienzo, hablo de los negocios y de los hijos indistintamente. Los primeros años de un negocio son altamente similares al inicio de la vida de un hijo: se celebran los pequeños logros con fervor, olvidando que esos logros luego serán acciones cotidianas que se realizan hasta de manera inconsciente.

Cuando un niño da sus primeros pasos el júbilo rebosa entre sus padres; del mismo modo son los emprendedores que consiguen las primeras ventas en un nuevo proyecto. De antemano se sabe que el plan no es celebrar cada paso, sino que el objetivo a largo plazo es dotar a ese negocio incipiente de plenas capacidades que le permitan moverse por sí solo de forma natural.

Así como los niños, los negocios tienen demandas distintas a través del tiempo, y eso es lo que ha dado pie a infinidad de conversaciones y planes sobre reinventarse. Esa palabra rimbombante no es más que un llamado a actualizar los conocimientos y ejecutar planes acordes con las necesidades de los clientes para las diferentes etapas de sus vidas.

Netflix no hizo que Blockbuster prácticamente desapareciera, sino que entendió que la necesidad de entretenimiento a través de películas y programas de televisión se debía satisfacer de una forma diferente porque las personas habían cambiado. 

De manera que una de las principales razones porque las empresas exitosas se mantienen durante generaciones es que permanecen en constante aprendizaje sobre la industria y las personas que consumen sus bienes y servicios para resolver sus problemas siempre de la forma más óptima.

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Diana Hernández

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